Gubbio
Panorámica
Gubbio, en Umbría, se encuentra en la ladera del Monte Ingino y conserva una auténtica esencia medieval. Sus calles adoquinadas, el majestuoso Palacio de los Cónsules y la emblemática Carrera de los Ceri la convierten en una joya de la región. Su ambiente es íntimo y solemne, con vistas que cuentan historias antiguas y un entorno natural que envuelve el pueblo, haciéndolo parecer de otro tiempo.
Gastronomía
La gastronomía local es un triunfo de ingredientes genuinos, preparaciones sencillas y sabores intensos, capaces de satisfacer incluso a los paladares más exigentes.
La Crescia es, sin duda, la reina de la mesa eugubina. Se trata de una especie de piadina, elaborada con harina de trigo, agua, sal y manteca, cocida sobre una plancha de hierro fundido llamada “testo”. La Crescia puede rellenarse de mil maneras diferentes, con embutidos, quesos, verduras a la parrilla, hierbas silvestres o con el tradicional “friccò”. El Friccò es un plato sustancioso a base de carne de pollo, cordero, conejo y, en ocasiones, cerdo. La carne se corta en trozos, se dora en sartén con aceite y cebolla, y luego se cuece lentamente con tomates, zanahorias, apio y especias. El resultado es un guiso de sabor intenso y envolvente, perfecto para los días fríos de invierno.
También está el Brustengo, una especie de tortita elaborada con harina de maíz, agua, sal y, a veces, queso rallado. La masa se fríe en sartén hasta dorarse y puede disfrutarse tanto caliente como fría, ya sea como aperitivo o como tentempié.
El Ciambelotto es un dulce tradicional típico de la zona de Gubbio. Se trata de un bizcocho en forma de rosca, elaborado con harina, azúcar, huevos, aceite y aromas naturales, perfecto para el desayuno o la merienda, acompañado de un vaso de leche o un café.
El Bacalao alla ceraiola es un plato típico de Gubbio, preparado con bacalao desalado, harina, huevos, pan rallado, ajo, perejil y especias. El bacalao se empana y se fríe, para luego servirse con una salsa de tomate, cebolla, aceitunas y alcaparras.
Gubbio es una zona rica en trufa, tanto negra como blanca. La trufa se emplea para aromatizar numerosos platos, entre ellos las tagliatelle y los passatelli, un tipo de pasta fresca hecha con pan rallado, huevos, parmesano y ralladura de limón, que luego se cocina en caldo de carne.
Por último, la charcutería es otra de las excelencias de la gastronomía eugubina. Los embutidos, como el jamón, la salchicha, el capocollo y la panceta, se elaboran con carne de cerdo de alta calidad, siguiendo antiguas tradiciones artesanales.
Vinos y bebidas
El Amaro Monte Ingino es un licor digestivo producido por la Destilería Morelli en Gubbio, Umbría. Es un amaro artesanal de alta calidad, obtenido mediante la destilación de hierbas selectas en alambiques de cobre, entre las cuales destaca el uso del azafrán, que le confiere un color dorado único. El Nebbiolo, en cambio, es una variedad de uva tinta, una de las más prestigiosas y renombradas de Italia, famosa por la producción de vinos de gran estructura y elegancia, como el Barolo y el Barbaresco en las Langhe (Piamonte). Fue introducido en la zona de Gubbio alrededor de 1860, tras la Unificación de Italia, por ricos terratenientes piamonteses.
El Amaro Monte Ingino, gracias a su sabor complejo y refinado, combina perfectamente con postres de chocolate negro, helados y macedonias de frutas. El Nebbiolo, por su parte, es ideal para acompañar platos de carne roja, caza, quesos curados y platos de la cocina tradicional umbra.
Puntos de interés
Gubbio ofrece un patrimonio histórico y artístico de extraordinario valor. El Palacio de los Cónsules, un imponente edificio gótico del siglo XIV, es uno de los símbolos de la ciudad. Su majestuosa fachada domina la Piazza Grande, una de las primeras plazas elevadas de Italia, desde la cual se puede disfrutar de una vista impresionante del valle. En el interior del palacio se encuentra el Museo Cívico, que alberga, entre otras maravillas, las célebres Tablas Eugubinas, fundamentales para comprender la antigua lengua umbra.
A pocos pasos de la Piazza Grande se alza el Palacio Ducal, construido en el siglo XV por orden del Duque Federico da Montefeltro. Inspirado en las elegantes residencias renacentistas, el palacio alberga un refinado patio interior y conserva elementos arquitectónicos de gran valor, entre ellos el célebre estudio de madera, una reproducción del que se encuentra en el Palacio Ducal de Urbino.
El Teatro Romano, situado a las afueras del casco histórico, es un testimonio de la importancia que tuvo Gubbio en la época romana. Data del siglo I a.C. y aún hoy se utiliza para espectáculos y recreaciones históricas, ofreciendo a los visitantes un fascinante viaje en el tiempo.
Los barrios de la ciudad conservan intacta su estructura medieval y narran la historia de Gubbio a través de sus estrechas calles, casas de piedra y numerosas iglesias. Pasear por los barrios de San Martino, San Pietro, Sant’Andrea y San Giuliano es sumergirse en una atmósfera auténtica y atemporal.
Por último, la Catedral de los Santos Mariano y Jacobo representa el corazón espiritual de la ciudad. Construida en el siglo XIII, su fachada es sobria y elegante, mientras que en su interior pueden admirarse frescos renacentistas y un imponente órgano del siglo XVII.
Siena
Panorámica
Siena, en la Toscana, es célebre por su arquitectura medieval y su icónica carrera del Palio, que se celebra cada año en la Piazza del Campo. Su casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es un tesoro y colección de monumentos como la Catedral, la Torre del Mangia y el Palacio Público. Siena es también un importante centro cultural y gastronómico, con platos tradicionales como los ‘pici’ -variedad de pasta, similar a los spaghetti- y el ‘panforte’ -pastel de fruta y frutos secos-, que reflejan la autenticidad de la cocina toscana.
Gastronomía
La cocina sienesa se distingue por su vínculo con la tradición y la autenticidad, ofreciendo un recorrido gastronómico a través de platos típicos y productos de excelencia. El aceite de oliva, los vinos de prestigio, los embutidos artesanales y los dulces históricos son solo algunas de las especialidades que hacen única esta tierra.
Entre los platos más característicos destacan los crostini de bazo, los pici con ragú de Cinta Senese y la ribollita, que cuentan la historia de una cocina sencilla pero llena de sabor. Las carnes locales provienen de razas autóctonas de gran calidad: la Cinta Senese, famosa por su inconfundible pelaje negro con una característica franja blanca, y la Chianina, apreciada por su carne tierna y sabrosa, perfecta tanto para ragús como para la clásica bistecca alla fiorentina.
Paseando por las calles de Siena es fácil dejarse tentar por los aromas de las pastelerías y panaderías históricas. Aquí se pueden encontrar dulces elaborados siguiendo antiguas recetas transmitidas a lo largo del tiempo, como el Pan co’ Santi, los ricciarelli y los cantuccini, verdaderos protagonistas de la tradición repostera local.
Cada plato refleja el alma de Siena, una ciudad que ha sabido preservar su identidad y su patrimonio cultural a lo largo de los siglos. No solo es una joya medieval, sino también un lugar que conquista gracias a sus sabores auténticos.
Vinos y bebidas
Las tierras sienesas son un verdadero paraíso para los amantes del vino. Aquí la viticultura tiene raíces centenarias, dando lugar a producciones de altísima calidad que han alcanzado prestigio a nivel internacional. Con cinco denominaciones DOCG (Denominazione di Origine Controllata e Garantita) y numerosas DOC (Denominazione di Origine Controllata), la provincia de Siena es una de las regiones vinícolas más importantes de Italia.
El Chianti Classico, uno de los vinos italianos más reconocidos en el mundo, nace en las colinas entre Siena y Florencia. Este tinto elegante, elaborado principalmente con uvas Sangiovese, se caracteriza por su equilibrio entre frescura y estructura, con notas de frutos rojos, especias y ligeros matices de madera.
En San Gimignano se produce la Vernaccia de San Gimignano, una de las pocas excelencias blancas de la Toscana. De color dorado y aroma delicado, este vino destaca por su agradable salinidad y una nota mineral que lo hacen perfecto para maridar con platos de pescado y quesos frescos.
El Brunello de Montalcino, uno de los tintos más prestigiosos de Italia, es sinónimo de calidad y longevidad. Elaborado a partir de uvas Sangiovese Grosso, el Brunello se envejece durante años antes de llegar a las mesas de los más exigentes conocedores. Su sabor intenso y complejo, con notas de frutos del bosque, tabaco y cuero, lo hace ideal para acompañar carnes y quesos curados.
Otro tesoro enológico es el Vino Nobile de Montepulciano, producido en las colinas de la Valdichiana. Suavidad y elegancia lo definen, con aromas de cereza, ciruela y especias, ofreciendo un sabor armonioso que marida perfectamente con platos de la tradición toscana.
Por último, ninguna comida sienesa está completa sin una copa de Vinsanto, el vino dulce símbolo de la hospitalidad toscana. Elaborado con uvas pasificadas y envejecido en los tradicionales caratelli, el Vinsanto combina perfectamente con los célebres cantucci sieneses, creando un maridaje de sabores inigualable.
Puntos de interés
Siena es una ciudad que alberga un extraordinario patrimonio artístico y cultural, ofreciendo a los visitantes una experiencia única entre monumentos, museos y rincones medievales. Uno de los lugares más icónicos es la Piazza del Campo, el corazón vibrante de la ciudad, famosa por su forma de concha y por el Palazzo Pubblico, sede del Museo Cívico, que alberga obras maestras de artistas como Ambrogio Lorenzetti y Simone Martini. Junto a él se alza la imponente Torre del Mangia, cuya cima ofrece una vista espectacular de Siena y sus alrededores.
Otra visita imprescindible es la Catedral de Siena, una de las más fascinantes de Italia. En su interior, el púlpito de Nicola Pisano y las esculturas de Miguel Ángel enriquecen un entorno ya de por sí extraordinario. Muy cerca se encuentra la Biblioteca Piccolomini, famosa por sus frescos renacentistas.
Para quienes desean profundizar en la historia de la ciudad, el Complejo Museístico Santa Maria della Scala es una parada obligatoria. Este antiguo hospital medieval, situado en la Vía Francígena, es testimonio de la importancia de Siena como punto de acogida para peregrinos y viajeros que se dirigían a Roma. El tramo urbano de la Francígena que atraviesa Siena, desde Porta Camollia hasta Porta Romana, ofrece un recorrido evocador entre las murallas de la ciudad.
Otro punto de interés es la Fortaleza Medicea, construida en el siglo XVI por orden de Cosme I de Médici. Esta imponente estructura, con sus bastiones dedicados a San Francisco, San Felipe, La Madonna y San Domingo, ofrece una vista panorámica excepcional de la ciudad y las colinas toscanas.
Siena también alberga numerosos museos e instituciones culturales de gran relevancia, como la Pinacoteca Nacional, la Accademia Chigiana, la Accademia dei Fisiocritici y los fascinantes museos de las contradas, que conservan la historia y tradiciones del célebre Palio de Siena.