Giulianova
Panorámica
Giulianova, situada en la costa del Adriático en la región de los Abruzos, es una ciudad turística apreciada por sus largas playas de arena blanca y su mar cristalino. Su casco histórico alberga monumentos como la Iglesia de San Flaviano y el Santuario de Maria Santisima dello Splendore. Giulianova también es un excelente punto de partida para explorar la costa abrucesa, con numerosos balnearios y una animada vida urbana llena de restaurantes y locales. La ciudad es ideal para quienes buscan una combinación de mar, historia y tradición.
Gastronomía
Giulianova cuenta con una tradición culinaria rica y estrechamente ligada al mar. Entre las especialidades gastronómicas más representativas destacan el brodetto al giuliese y las lasañas de pescado, dos platos que realzan los sabores auténticos del Adriático.
El brodetto al giuliese es una sopa de pescado típica de la tradición marinera local, preparada con una variedad de pescados frescos como escórpora, pez araña, sepia y gallineta. La particularidad de esta versión del brodetto radica en la cocción lenta y en la adición de tomate, pimiento y vinagre, que aportan al plato un sabor intenso y envolvente. Se sirve con rebanadas de pan casero, ideal para disfrutar del delicioso caldo.
Las lasañas de pescado representan otra excelencia de la cocina giuliese, un primer plato refinado que combina la delicadeza de la pasta al huevo con la riqueza de los mariscos. Las láminas de pasta se rellenan con una salsa blanca a base de crustáceos, moluscos y pescados de sabor delicado, todo ello enriquecido con bechamel y aromas mediterráneos. El resultado es un plato cremoso y sabroso, perfecto para quienes aman los sabores del mar.
Además de estas dos especialidades, la cocina giuliese ofrece numerosos otros platos que exaltan los productos pesqueros locales, como los espaguetis con almejas, las frituras mixtas de pescado y los platos a base de mejillones y almejas.
Vinos y bebidas
Para completar el viaje por los sabores de Giulianova no puede faltar el licor de doble naranja, un digestivo típico de la zona, obtenido de la infusión de cáscaras de naranjas locales. Su aroma intenso y su sabor cítrico lo convierten en el final perfecto para una comida a base de pescado, aportando una agradable nota de frescura y dulzura.
Puntos de interés
El casco histórico de Giulianova, situado en una colina que domina el mar, es un auténtico tesoro de arquitectura e historia. El Belvedere, el punto panorámico por excelencia, ofrece una vista espectacular de la costa adriática y las colinas circundantes. La pintoresca Piazza della Libertà, corazón de la ciudad, está rodeada de elegantes edificios históricos, como el Palacio Ducal y la Iglesia de San Antonio.
Adentrándose en los callejones del casco antiguo, se pueden admirar numerosos monumentos y lugares de interés, entre los que destaca la Catedral de San Flaviano, una imponente iglesia de planta octogonal que alberga valiosas obras de arte.
El puerto de Giulianova, uno de los más importantes del Adriático, es un lugar lleno de encanto, donde se pueden observar las embarcaciones de los pescadores y degustar las especialidades de la cocina local en sus numerosos restaurantes. La playa, con su arena fina y dorada, es un verdadero paraíso para los amantes del mar y el sol. Aquí es posible relajarse, nadar y practicar diversos deportes acuáticos. El Paseo Monumental de Giulianova, uno de los más bellos de Italia, es un largo bulevar arbolado que bordea la playa, ideal para pasear o correr al aire libre.
El Santuario de la Madonna dello Splendore, situado en las colinas que dominan la ciudad, es un lugar de gran espiritualidad, donde se venera una imagen milagrosa de la Virgen María. El santuario también ofrece una vista panorámica de la costa y el interior.
Castelraimondo
Panorámica
Castelraimondo, ubicado en las colinas de la región de Las Marcas, es un pequeño pueblo con raíces medievales. Su castillo y su casco histórico, con calles adoquinadas, conservan el encanto del pasado. La ciudad es punto de referencia para los amantes de la naturaleza gracias a su proximidad al Parque de los Montes Sibilinos, así como para los aficionados a la gastronomía tradicional, que pueden disfrutar de especialidades regionales como la especialidad de embutido llamada ‘ciauscolo’ y los ‘vincisgrassi’ (pasta con ragú, bechamel y nuez moscada).
Gastronomía
Entre las especialidades más representativas destacan platos llenos de sabor, que resaltan las materias primas locales y cuentan la historia de esta tierra.
Uno de los símbolos de la cocina de Las Marcas es el Vincisgrassi, una variante local de la lasaña, elaborada con capas de pasta al huevo, un sabroso ragú de carne y una generosa cantidad de bechamel. A diferencia de la lasaña tradicional, el ragú de los vincisgrassi incluye la adición de menudillos, lo que le confiere un sabor intenso y auténtico. Este plato, rico y envolvente, suele ocupar un lugar especial en las mesas durante las celebraciones.
Entre los embutidos típicos del interior de Macerata destaca el Ciauscolo, un fiambre untuoso y suave, elaborado con carne de cerdo finamente picada y aromatizada con ajo, pimienta y vino. Su sabor delicado y su textura cremosa lo hacen perfecto para untar en una rebanada de pan casero. Junto al ciauscolo, otro embutido de gran calidad es el Salame lardellato, una especialidad que se distingue por la incorporación de pequeños trozos de tocino en su interior, aportando una textura tierna y un sabor intenso y persistente.
Entre los platos principales destaca el Conejo en porchetta, una receta que expresa a la perfección el arte culinario de Las Marcas. El conejo se adereza con hinojo silvestre, especias y hierbas locales, y se cocina lentamente hasta alcanzar una textura tierna y un sabor envolvente. Se trata de un plato de esencia rústica, ideal para acompañar con verduras de temporada o una guarnición de legumbres.
Para los amantes de los dulces tradicionales, la Crescia fogliata es una auténtica delicia. Este postre típico se elabora con una masa extremadamente fina, crujiente y en capas, que envuelve un relleno de manzanas, pasas y frutos secos. Su sabor delicado y su aroma especiado la hacen perfecta para degustar después de una comida o acompañada de un vino dulce local.
Por último, un ingrediente imprescindible en la cocina de Castelraimondo son las Lentejas de Colfiorito, una legumbre de excelentes propiedades nutricionales, pequeña y sabrosa, ideal para la preparación de sopas, guarniciones y platos tradicionales. Su textura y su sabor intenso las convierten en el complemento perfecto para platos de carne o recetas vegetarianas.
Vinos y bebidas
La tradición vinícola y licorera de Castelraimondo refleja la identidad y riqueza del territorio de Las Marcas, ofreciendo vinos de gran calidad y licores con un carácter único. Desde blancos minerales hasta tintos espumosos, pasando por licores aromáticos, cada sorbo cuenta una historia de antiguas tradiciones y técnicas de elaboración refinadas.
Uno de los vinos más representativos de la zona es el Matelica Verdicchio DOC, un blanco fresco y mineral, elaborado con uvas Verdicchio cultivadas en las colinas del interior de Macerata. A diferencia del Verdicchio de los Castelli di Jesi, este vino se distingue por su mayor estructura y capacidad de envejecimiento, con notas cítricas y florales que evolucionan con el tiempo. Es perfecto para acompañar platos de pescado, quesos frescos y especialidades locales.
Una joya enológica única es la Vernaccia de Serrapetrona DOCG, un raro y prestigioso espumoso tinto, elaborado mediante una triple fermentación, la última en botella. Este proceso le otorga un burbujeo fino y un sabor envolvente, con notas de frutos rojos y especias. La Vernaccia es ideal para degustar con dulces típicos o como maridaje con embutidos y quesos curados.
Entre las bebidas más tradicionales de Las Marcas destaca el Vino Cotto, obtenido a partir de la lenta cocción del mosto de uva hasta lograr un líquido denso y aromático, que posteriormente se envejece durante años en barricas de madera. De sabor dulce y complejo, con notas de frutos secos y caramelo, el vino cotto es ideal para tomar después de las comidas o acompañado de postres y galletas tradicionales.
En el ámbito de los licores, destaca el Varnelli, un exquisito licor de anís de sabor intenso y aromático, elaborado con métodos artesanales e ingredientes naturales. Tradicionalmente utilizado para añadir al café, el Varnelli también se disfruta solo o con hielo, gracias a su aroma persistente y refinado.
Por último, el Amaro Sibilla, originario de los Montes Sibilinos, es un licor de hierbas de sabor intenso y balsámico, elaborado con una cuidadosa selección de raíces y plantas medicinales. Su receta, transmitida de generación en generación, lo convierte en un digestivo perfecto, ideal para disfrutar tras una comida abundante o como base para cócteles con carácter.
Puntos de interés
Desde su imponente torre medieval hasta sus tradiciones centenarias y encantadores pueblos inmersos en la naturaleza, este territorio ofrece a los visitantes un viaje fascinante por la historia y la belleza. El símbolo indiscutible de la ciudad es la Torre del Cassero, que con sus más de 30 metros de altura domina el paisaje. Construida en el siglo XIV por los Da Varano, señores de Camerino, formaba parte de un complejo defensivo más amplio, del que hoy es la única estructura que ha permanecido intacta. Su majestuosidad y la espectacular vista que ofrece sobre la ciudad y las colinas circundantes la convierten en una visita imprescindible en Castelraimondo.
Uno de los eventos más esperados del año es la Infiorata del Corpus Domini, una celebración que combina arte, fe y comunidad. Cada mes de junio, las calles del centro se transforman en un colorido tapiz de pétalos y flores, dando vida a impresionantes composiciones que representan imágenes sagradas y motivos decorativos. La elaboración de estas obras maestras requiere días de trabajo y la colaboración de numerosos artistas y voluntarios, quienes con dedicación mantienen viva una tradición arraigada en el tiempo. El espectáculo cromático resultante atrae visitantes de toda Italia y ofrece una experiencia única e inmersiva.
Castelraimondo también alberga una institución única en el panorama nacional: el Museo Nacional del Traje Folclórico. En su interior, una valiosa colección de trajes tradicionales de todas las regiones italianas narra la historia de las comunidades a través de telas exquisitas, bordados y accesorios. Cada prenda expuesta es el resultado de siglos de tradiciones artesanales y refleja la identidad cultural de los pueblos que las han vestido. El museo brinda a los visitantes la oportunidad de sumergirse en las costumbres populares italianas, mostrando la evolución del folclore y la moda a lo largo del tiempo.
Entre los pueblos más encantadores del territorio destaca Crispiero, un pequeño tesoro enclavado entre colinas, conocido por ser la cuna de Nazareno Strampelli, célebre genetista agrario del siglo XX. Su casa natal, aún visitable, representa un lugar de memoria y divulgación, donde es posible conocer sus primeras investigaciones, que condujeron a una auténtica revolución en la agricultura mundial. Además de su importancia histórica y científica, Crispiero ofrece rincones pintorescos y una atmósfera auténtica, ideal para quienes desean sumergirse en la tranquilidad del campo de Las Marcas.
Para quienes buscan paisajes vírgenes y un ambiente medieval, Castel Santa Maria es una parada imprescindible. Esta aldea conserva intacto su encanto histórico, con sus casas de piedra, estrechas callejuelas y vistas impresionantes sobre los valles circundantes. El pueblo es un punto de partida ideal para realizar excursiones y caminatas por la naturaleza, gracias a los numerosos senderos que atraviesan bosques y colinas. Perfecto para quienes buscan tranquilidad y autenticidad, Castel Santa Maria es el destino ideal para reconectar con la historia y el entorno natural.