Panorámica
Tagliacozzo, situada en el corazón de los Abruzos y mencionada por Dante en el XXVIII Canto del Infierno, es famosa por la batalla de 1268 que marcó el fin de la dominación sueva. Fundada entre dos rocas, fue feudo de las familias Orsini y Colonna. Desde finales del siglo XIX es una reconocida localidad turística, con eventos culturales como el Festival Internacional de Mediados de Verano y el Carnaval. Entre sus principales eventos durante el año se encuentran la Semana Santa, la Noche Romántica, la Dante Street, Birrart y “Bodegas en la roca”.
Gastronomía
Tagliacozzo ha recibido a lo largo de los siglos la influencia culinaria romana y napolitana.
Desde el clásico timbal de pasta, ricamente condimentado, hasta las sopas de la tradición montañesa, como los ñoquis con garbanzos y los maltagliati con lentejas, el cordero “ajjo cotturo” y los asados de cordero. También destaca la producción de quesos, con variedades de maduración media y larga, así como la charcutería, con embutidos frescos o curados.
Otros platos típicos locales son la pizza de maíz con los “sfrizzojji” y la pizza summa. Mención especial merecen las monjas de clausura del antiquísimo Monasterio Benedictino de los Santos Cosme y Damián, que preparan dulces tradicionales con forma de caballito para los niños y de paloma para las niñas con motivo de la “Fiesta de la Bendición”, además de elaborar mermeladas y licores. En Tagliacozzo, durante todo el año, también es posible degustar los tradicionales dulces navideños con nueces y miel, las obleas o nevole rellenas y, en las festividades principales, la llamada “zuppa inglese” de bizcocho y cremas.
Vinos y bebidas
El Montepulciano d’Abruzzo es sin duda el vino tinto emblemático de la región. Obtenido de la uva del mismo nombre, se distingue por su color rubí intenso, sus aromas de frutos rojos maduros y especias, además de una estructura tánica equilibrada. Perfecto para acompañar platos contundentes de la tradición abrucesa, como los arrosticini y los embutidos locales.
El Trebbiano d’Abruzzo, en cambio, es un blanco tradicional que destaca por su frescura y sencillez. De color amarillo pajizo tenue, ofrece notas de fruta de pulpa blanca y flores silvestres, con un sorbo agradablemente equilibrado. Se suele combinar con platos ligeros de la cocina mediterránea, como ensaladas de marisco y primeros platos con verduras.
Puntos de interés
El lugar emblemático de la ciudad de Tagliacozzo, iluminado con motivo de los 100 días previos al Giro d’Italia, es la Piazza dell’Obelisco, un armonioso espacio rodeado de históricos palacios, en cuyo centro se alza la fuente homónima, que en este 2025 cumple 200 años.
Entre los palacios más relevantes destacan el Palacio del Gobernador, del siglo XV, en tiempos de los Orsini; el Palacio del Gobernador de los Colonna, del siglo XVI, y el Palacio Fallace, del siglo XVII, con su espléndido pórtico. La plaza estaba originalmente rodeada por un pórtico perimetral, cuyas arcadas fueron cerradas en el siglo XIX para dar lugar a talleres artesanales y locales comerciales.
La fuente del Obelisco, construida en 1825 en honor al patrón San Antonio de Padua, sigue el modelo de las fuentes barrocas romanas: sobre una roca irregular se eleva un obelisco de piedra, coronado por una cruz de bronce. Antes de la fuente, en el centro de la plaza se encontraba un gran asiento de piedra, llamado en la jerga local “pilozzo”, que servía como picota, donde los deudores insolventes eran obligados a sentarse con los pantalones bajados en señal de castigo.
La iglesia de San Francisco, consagrada el 20 de noviembre de 1233, es uno de los primeros templos dedicados a San Francisco de Asís, apenas siete años después de su muerte en 1226. Su arquitectura, de líneas góticas puras, conserva valiosas memorias históricas y artísticas de la ciudad.
El Teatro Talia fue construido en el siglo XVII por un duque de la casa Colonna y debe su nombre a la musa Talía, protectora de las artes teatrales, quien, según la leyenda, también dio nombre a la ciudad. Se dice que Talía residió en la cueva cercana a los manantiales del río Imele, de donde provendría el nombre Taliae Otium, es decir, el retiro de Talía.
También es digno de mención el Palacio Ducal Orsini Colonna, uno de los monumentos arquitectónicos e históricos más importantes de Italia, cuyos orígenes se remontan al siglo XIII y que fue ampliado y embellecido a lo largo de los siglos.
A pocos cientos de metros del centro histórico, un sendero sombreado accesible para todos, que bordea los antiguos molinos y el cauce del río Imele, lleva al pie del escarpado rocoso desde donde el río, mencionado en la Eneida de Virgilio, resurge desde las entrañas del monte Aurunzo.
A pocos kilómetros de la ciudad, recorriendo el antiguo trazado de la vía Tiburtina Valeria hasta su punto más alto, a más de 1200 metros en el monte Bove, se llega al área montañosa de Marsia (llegada de la séptima etapa del Giro d’Italia), que toma su nombre del mítico sátiro Marsias, quien osó desafiar al dios Apolo en un concurso musical con su flauta. Desde aquí se extienden valles y bosques de la cordillera de los Apeninos centrales (montes Simbruini), cubiertos por el hayedo más grande de Europa. En verano, los claros del hayedo se convierten también en escenario de importantes conciertos, con actuaciones de renombrados músicos como Nicola Piovani, Alessandro Quarta y Giovanni Allevi.