Alberobello (Pietramadre)
Panorámica
Famosa en todo el mundo por sus ‘trulli’, peculiares edificaciones cónicas de piedra en seco, Alberobello, en la región de Puglia, es un lugar declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Pasear por los callejones de su casco histórico es como hacer un viaje en el tiempo. Los ‘trulli’, originalmente utilizados como viviendas campesinas, han sido hoy transformados en casas, tiendas y restaurantes. El Rione Monti, el barrio más antiguo de Alberobello, es el lugar perfecto para sumergirse en el ambiente característico del pueblo.
Gastronomía
La tradición gastronómica de Alberobello tiene sus raíces en la cultura campesina, caracterizándose por la sencillez y la autenticidad de los ingredientes, siempre ligados a la estacionalidad. Entre los protagonistas de la cocina local se encuentran las legumbres, como habas, almortas, lentejas y el garbanzo negro, utilizados frecuentemente para preparar sopas y guisos de sabor intenso y nutritivo. A estos se suman las verduras silvestres, como las achicorias, y las cultivadas, entre ellas la col, los nabos y la coliflor, ingredientes fundamentales de muchas recetas tradicionales.
Los campesinos más pudientes, gracias al cultivo extendido de cereales, podían permitirse consumir regularmente pasta y pan caseros, elaborados con harinas locales y horneados en los tradicionales hornos de leña. La carne, aunque no siempre presente en la dieta diaria, procedía principalmente de aves de corral, como pollo, conejo y caza, mientras que el cerdo ocupaba un lugar especial. La cría de cerdos estaba estrechamente ligada a la festividad patronal de los Santos Cosme y Damián, que en el pasado albergaba una renombrada feria de ganado, un evento importante para las familias de la región.
Los dulces también reflejan la tradición y el saber campesino: entre los más representativos se encuentran los higos secos al sol, enriquecidos con almendras y cuidadosamente conservados para disfrutarse durante las festividades navideñas. Estos dulces sencillos, pero llenos de sabor, son el símbolo de un pasado en el que la conservación de los alimentos era esencial para afrontar los meses más fríos sin renunciar a los placeres de la mesa.
Vinos y bebidas
La tradición enogastronómica de Alberobello también incluye una rica variedad de bebidas, muchas de ellas ligadas a la cultura campesina y a los productos del territorio. Entre las más representativas se encuentran los vinos del Valle de Itria, caracterizados por aromas intensos y sabores equilibrados. El más conocido es el Bianco d’Alessano, un vino blanco fresco y aromático, perfecto para acompañar platos de pescado y quesos locales. No menos apreciado es el Verdeca, otro blanco seco y mineral, a menudo utilizado en la producción de espumosos. Entre los tintos, destaca el Susumaniello, una uva autóctona de sabor intenso y afrutado.
Otra bebida tradicional es el rosolio, un licor dulce obtenido por la maceración de hierbas, flores o cítricos en alcohol y azúcar. Típico de las casas campesinas, se ofrecía a los invitados en ocasiones especiales y se elaboraba con ingredientes como rosas, limones o hinojo silvestre.
No puede faltar el nocino, un licor a base de nueces verdes recogidas el día de San Juan (24 de junio), según una antigua tradición popular. De sabor intenso y especiado, es considerado un excelente digestivo.
Por último, en los fríos días de invierno, es común disfrutar del vino cocido, un mosto de uva cocido lentamente hasta convertirse en un jarabe denso y aromático, utilizado tanto como bebida como ingrediente en dulces tradicionales.
Puntos de interés
Alberobello, famosa por sus trullos, ofrece un rico patrimonio cultural y natural que se manifiesta en diversos puntos de interés.
El Bosco Selva, situado a unos 2 km del centro, es un área verde de 45 hectáreas, ideal para excursiones y jornadas al aire libre. Su flora está compuesta por robles, encinas y carpes, mientras que su fauna alberga especies protegidas como la tortuga de Hermann y la culebra leopardo. Los estanques del bosque son el hábitat de sapos esmeralda, salamandras y culebras de agua.
El corazón histórico de Alberobello está representado por el Rione Monti, que alberga la mayor concentración de trullos, hoy en día convertidos en tiendas y viviendas. Junto con el Rione Aia Piccola, forma el área declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996. Aia Piccola, más tranquila y auténtica, permite experimentar una atmósfera de otros tiempos.
Entre los trullos más singulares destaca el Trullo Sovrano, el único de dos niveles y uno de los primeros en ser construido con el uso de mortero. Con su majestuosa cúpula de 14 metros, representa una evolución arquitectónica y hoy es un museo que testimonia la historia local.
Otro edificio único es la Iglesia de San Antonio, situada en el Rione Monti. Construida en 1927 para responder a las necesidades del barrio popular, es la única iglesia construida enteramente con trullos, con una estructura de cruz griega y una arquitectura en armonía con el entorno.
A pocos kilómetros de Alberobello se encuentra Coreggia, un pequeño pueblo inmerso en la naturaleza, caracterizado por trullos, olivares centenarios y rutas ciclistas. Atravesado por la “vía del agua”, un canal del Acueducto Pugliese, es un destino ideal para el turismo lento y las excursiones.
Para quienes desean profundizar en la historia local, el Museo del Territorio – Casa Pezzolla ofrece un recorrido por 15 trullos comunicados, ilustrando la vida campesina, las técnicas constructivas y las tradiciones del lugar.
Por último, la Fundación Gigante, situada en una masía del siglo XIX, tiene una importancia histórica significativa: fue uno de los campos de concentración italianos durante la Segunda Guerra Mundial, utilizado para la reclusión de judíos y prisioneros de guerra.
Lecce
Panorámica
Apodada la “Florencia del Sur”, Lecce, en la provincia de Salento, es una joya del Barroco. Su casco histórico, lleno de iglesias, palacios y plazas, es un verdadero museo al aire libre. La Basílica de la Santa Croce, con su fachada ricamente decorada, es uno de sus edificios más representativos. La Catedral, con su torre campanario, ofrece una vista panorámica de la ciudad. El Castillo de Carlos V, que domina la ciudad, es otra atracción imperdible.
Gastronomía
La cocina leccese representa una síntesis perfecta entre sabores intensos, ingredientes genuinos y una tradición culinaria que hunde sus raíces en siglos de historia. Los platos típicos de Lecce y del Salento reflejan la cultura campesina y marinera de la zona, con recetas que han sabido conservar su autenticidad a lo largo del tiempo. Uno de los platos más icónicos es, sin duda, Ciceri e Tria, una especialidad a base de pasta y garbanzos. La particularidad de este plato radica en la “tria”, una pasta fresca hecha a mano, parte de la cual se fríe y se añade al plato, aportando una textura crujiente. Se trata de una receta de origen árabe que aún hoy en día sigue siendo un pilar de la tradición gastronómica salentina. Otro plato muy extendido es Fave e cicorie, un plato humilde pero extremadamente sabroso. Consiste en un puré de habas servido con achicoria silvestre, cuyo sabor ligeramente amargo combina perfectamente con la dulzura de las habas, a menudo acompañado de crujientes tostadas de pan. Entre los formatos de pasta tradicionales encontramos los Minchiareddi, pequeños tubos de pasta fresca hechos a mano, a menudo aderezados con salsa de tomate y queso pecorino. No pueden faltar las célebres Orecchiette, servidas con una salsa simple, con grelos o con ragú de carne. Otra especialidad destacada son los Piselli cecamariti, un plato de la tradición campesina a base de guisantes, a menudo enriquecido con cebolla y panceta, acompañado de rebanadas de pan casero. El curioso nombre hace referencia a lo delicioso del plato, tan sabroso que “ciega” a los maridos con su sabor irresistible. Las Sagne ‘ncannulate son otro símbolo de la cocina leccese: una pasta larga y retorcida sobre sí misma, típicamente condimentada con salsa de tomate y ricotta forte, un queso de sabor intenso y ligeramente picante.
Entre los segundos platos destacan los Pezzetti di cavallo, bocados de carne de caballo cocidos lentamente en una salsa de tomate sabrosa y especiada, y los Turcinieddhri, rollitos de tripas de cordero asados a la parrilla o cocinados en sartén, con un sabor intenso y característico. Un plato típico de la costa de Gallipoli es la Scapece di Gallipoli, una preparación a base de pescado frito conservado en capas con migas de pan empapadas en vinagre y azafrán, que le da su característico color amarillo intenso.
En cuanto a los postres, el Pasticciotto es el rey de la repostería leccese: una crujiente cáscara de masa quebrada dorada y de agradable olor, rellena de crema pastelera, a menudo disfrutado en el desayuno con un café con hielo. Las Bocche di dama son dulces suaves y cremosos, compuestos por una base de bizcocho relleno de crema y cubierto con glaseado. Las Cartellate son dulces fritos, típicos también de la época navideña, elaborados con una fina lámina de masa enrollada en espiral y cubierta de miel o vincotto (mosto cocido). El Fruttone es una variante del pasticciotto, pero con un relleno de pasta de almendras y mermelada de membrillo, cubierto con chocolate negro. Los Mustazzoli son galletas duras y especiadas, tradicionalmente recubiertas con un glaseado de azúcar o chocolate, con un intenso aroma a canela y clavo de olor. Por último, los Porceddhruzzi son pequeños bocaditos fritos similares a los struffoli napolitanos, cubiertos de miel y decorados con confites de colores, imprescindibles en las mesas navideñas del Salento.
Vinos y bebidas
Lecce cuenta con una tradición enológica y de bebidas típicas que enriquecen aún más la experiencia gastronómica local. Entre los licores más conocidos se encuentra el Amaro salentino, un digestivo de sabor intenso y aromático, y el Anís, una bebida de sabor fuerte utilizada a menudo para aromatizar dulces o como digestivo. Una de las bebidas emblemáticas de Lecce es el café en hielo con leche de almendras, una refrescante variante del espresso clásico, donde el café caliente se vierte sobre cubitos de hielo y se endulza con leche de almendras. También es muy popular la gazzosa, una bebida gaseosa de sabor dulce y cítrico, a menudo combinada con vino para crear el clásico “spuma e vino”. En cuanto a los vinos, el Negroamaro es una de las variedades de uva más representativas del Salento, con un sabor intenso y notas de frutos rojos y especias. El Primitivo es otro vino importante, caracterizado por su sabor profundo y taninos suaves. La Malvasia ofrece un gusto más dulce y aromático, ideal para acompañar postres. El Salice Salentino es una denominación que combina Negroamaro y Malvasia, dando lugar a un vino estructurado y envolvente. Finalmente, el Susumaniello es una uva autóctona con un sabor lleno y afrutado, recientemente redescubierta y apreciada por su elegancia.
Puntos de interés
Lecce es una ciudad de arte con un encanto único. Su Centro Histórico es una joya del barroco, con edificios decorados en piedra leccese. La Basílica de Santa Croce es el símbolo por excelencia del estilo barroco leccese, con una fachada llena de detalles esculpidos. La Piazza del Duomo es otro lugar imperdible, con la Catedral de Lecce y su imponente campanario. El Castillo de Carlos V, ubicado en el corazón de la ciudad, permite hacer un viaje en la historia con sus robustos muros y sus exposiciones de arte. Por último, el Anfiteatro Romano, que data de la época imperial, es un testimonio de la antigua Lupiae, la actual Lecce, y sigue siendo un escenario para eventos culturales y espectáculos teatrales. A pocos kilómetros de la ciudad, la Abadía de Santa María de Cerrate es un antiguo monasterio benedictino lleno de frescos medievales, ubicado en plena tranquilidad de la campiña salentina.